lunes, 13 de septiembre de 2010

D. Belarmino Martinez





Que podemos decir de D. Belarmino Martínez, asturiano, casi desconocido en su tierra, y admirado lejos de ella. Cuenta Juan Delibes una anécdota sobre Belarmino: estando pescando en Noruega, un pescador americano le pregunta que de dónde era, Delibes le contestó que español; el pescador americano pensando un poco la respuesta le contesta: ¡Ah España, los toros y.............Belarmino Martínez!

Tuve la suerte de conocer a Belarmino, por mediación de un buen amigo común, Cholo el de Codimovil, donde compraba materiales para confeccionar las moscas, sobre todo gallo de la jungla, y siempre me decía: si quieres mantener una conversación larga con Mino, no le preguntes nada de qué materiales usa en esta o en aquella mosca, y así lo hice, la verdad es que me fue muy bien, siempre me trato con mucha amabilidad, aunque a veces costaba mucho trabajo sacarles las palabras.

La vida de Belarmino siempre estuvo unida al rió, nació en un molino, y desde pequeño se hizo pescador, siempre de truchas, incluso él sé hacia sus propias moscas ahogadas, la afición por la pesca del salmón fue tardía.
De profesión zapatero, entró en el mundo del montaje de moscas de salmón por verdadera afición, hizo los primeros pedidos a la casa inglesa Veniard, la única que en aquellos años tenia materiales de montaje, y vendía por catalogo; como desconocía el ingles, Belarmino contaba con al ayuda del alcalde de Pravia para traducirle los catálogos.

Decía que en los años cincuenta y sesenta, por las orillas de los ríos y en concreto del Narcea, había pocos pescadores de salmón que pescaran con mosca, y los que lo hacían usaban moscas inglesas, por las que tenían verdadera adoración, pues conseguirlas era muy difícil, perder una de aquellas moscas era un drama para el pescador. Mino iba por las orillas del rió Narcea, intentando vender sus moscas, y le costaba muchisimo trabajo, los pescadores querían más las inglesas, hasta que un día tuvo una idea genial, enseñaba a un pescador dos moscas: una inglesa y otra echa por él, y les preguntaba cuál era la mosca inglesa, todos cogían la mosca echa por Belarmino, los pescadores se empezaron a dar cuenta que las moscas de Mino estaban mucho mejor hechas, y mejor terminadas que las inglesas, y fue vendiendo poco a poco las moscas, hasta tal punto que tuvo que dejar su profesión, para dedicarse por completo a ser: montador profesional de moscas de salmón.

Empezó copiando moscas clásicas, pero en su haber tiene una colección de moscas con modelos propios y los siguientes nombres: Rió Navia, Rió Narcea, Rió Eo, Rió Cares, Rió Ulla, Rió Pas, Rió Esva, Rió Deva, Black Orange, Martínez Especial y la Silver Martínez. Como podéis comprobar falta un rió salmonero mítico: él rió Sella, pero Belarmino no lo pudo hacer, porque ya había una mosca con ese nombre.
Era mucho más conocido en el extranjero que en España, y la culpa de que Belarmino se diera a conocer a nivel mundial la tuvo Joseph Bates Jr. Este señor pide a la casa inglesa Veniard las direcciones de los montadores que compraban materiales en ella, con la intención de escribir un libro, Bates escribe a Belarmino y le pide que le envíe alguna de sus moscas; desde ese momento le considera uno de los mejores montadores de moscas a nivel mundial, en su libro dedica un capitulo entero a Belarmino.

Ofertas de trabajo no le faltaron, creo que la más importante fue la que le ofreció la casa Inglesa Hardy, para dirigir una fabrica de producción de moscas de salmón en Inglaterra, pero Belarmino la rechazo, estaba demasiado apegado a su querida Pravia y a su querido rió Narcea.
Tenia su taller de montaje, en una pequeña mesa junto a una ventana de la cocina de su casa de Pravia, no usaba torno para trabajar, las moscas las sujetaba con unas pinzas que el mismo había diseñado, incluso los portabobinas eran de su invención, pero de esas pinzas salieron moscas que crearon escuela: Verde Montaña, Rusty Rat, Jock Scott y como no: la María Peluda, quien por poco que se mueva en el mundillo salmonero no solo de Asturias, sino de fuera de nuestros limites no ha oído hablar de la María Peluda de Belarmino, pero su mosca favorita era la Rusty Rat, no la cambiaba por ninguna otra, y no tendría ningún problema en pescar solo y exclusivamente con ella toda la vida.

Se publicaron muchos artículos y reportajes, en revistas especializadas de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Escocia, Irlanda, Noruega, Suecia y demás países donde el Salmón Atlántico era el rey, pero aquí en su propio país, y en su propia región siguió siendo un desconocido para la inmensa mayoría de la gente.
En al año 1993 el Principado de Asturias le concedió a Belarmino, la medalla del Mérito al Trabajo, nunca ni antes ni después un montador de moscas de salmón había sido distinguido con ese honor, fue un hombre modesto toda su vida, no le gustaban ni los homenajes, ni distinciones, ni nada que le sacara de su manera de vivir diaria.
Su muerte me sorprendió, pues hacia poco tiempo que había estado hablando con él, en su domicilio de Pravia, y me comentaba que de salud, no andaba todo lo bien que él quería: problemas cardiacos y de vértigos, le traían un poco por la calle de la amargura, y que llevaba unos 5 o 6 meses sin hacer una mosca.
Los pescadores empezaron a buscar desesperadamente sus moscas, y no para pescar, si no para guardalas como una reliquia, pues sigo pensando que nadie hasta ahora hizo una obra de arte con anzuelos, plumas de colores, tinseles e hilos, y creo que nadie le pueda igualar, el arte de Belarmino es irrepetible.

Os puedo decir, que en una de las paredes de mi cuarto de pesca, tengo colgado un cuadro de moscas de salmón con 10 modelos, en el interior del cuadro esta escrito con letras mayúsculas moscas de salmón, modelos originales de Belarmino Martínez, Pravia, Asturias y la firma de Belarmino, fue la ultima colección de moscas que vendió, y para mi tiene un valor incalculable.

Con su muerte nació un mito.

6 comentarios:

  1. Muy buen reportaje Jose, quién tuviera una joya de Belarmino!!!

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  2. En junio del 90 tuve la suerte de acceder a su modesto piso en Pravia.Ahi entre y ahi me le encontre montyando moscas.Me regalo una la cual conservo y que por desgracias perdio parte de su pluma,la de pato.Creo era la narcea.Mas tarde salio en una revista americana y ya,creo,hace años se nos fue de repente e inesperadamente.Que habra sido de aquel torno d e una sola mano, casero que usaba el?Asi fue.Otro de los que seran miticos que no se podran reemplazar.saludos.

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  3. Felicidades por el reportaje.

    Lamentablemente refleja la realidad de nuestra sociedad, que no es otra que ensalzar " lo de fuera " y " OLVIDAR lo de casa ".

    saludos

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  4. Bueno, que decir de Belarmino Martinez, por mi parte agradecer muchísimo que aun hoy dia, aunque se que esta publicado en 2010,os sigais acordando de el y de su trabajo,me emociono al veros escribir sobre el tan cariñosamente y de verdad que no tengo otras palabras que no sean de agradecimiento,yo soy Ana Martinez, la nieta de Belarmino, he vivido toda mi vida en Santa Catalina, en Pravia con mi abuelo y no puedo hacer otra cosa que revivir cada recuerdo y rincón de esa casa a la que mencionais, donde aun vive mi abuela y mujer de Belarmino, a la cual hare llegar estas palabras, muchas gracias, ninguno olvidamos a Mino ni a su trabajo. Para cualquier contacto si quereis podeis poneros en contacto conmigo en anaovi85@gmail.com.
    Muchos besos y sobretodo muchas gracias.
    Un abrazo,Ana.

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  6. Tengo un cuadro de Belarmino Martínez con las diez moscas, igual que el que describe José Luis Augusto. Es un cuadro del que hay una docena de unidades. Si alguien tiene interés en adquirirlo, puede publicarlo en este blog.
    Firmado: Adegüé.

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